El 20 de
septiembre de 1537, por Real Cédula se le faculta a Don Vasco
de Quiroga para que edificase su
catedral en el sitio más conveniente. Una vez designada la ciudad
de Pátzcuaro como sede episcopal, siendo el año de 1540,
cuando Don Vasco De Quiroga se abocó a la construcción
de una catedral. Estando al frente de las obras el arquitecto Toribio
de Alcaraz, autor de algunos monasterios insignes de la Nueva España.
Para su
construcción se concibió una planta diferente a todas
las que se habían dado hasta entonces, la cual se componía
de cinco naves concurrentes a un punto central donde se localizaría
el presbiterio y el altar mayor. La planta sería muy parecida
a la que quedó gravada en el escudo de la ciudad, donde las cinco
naves se unen dejando ángulos de 45º entre sí, por
lo que este edificio religioso está estrechamente ligado a la
historia de la ciudad de Pátzcuaro.
Por la
magnificencia del proyecto surgieron fuertes reacciones que obstaculizaron
cada vez mas el avance de la construcción, que se revelaba como
nunca antes visto por su grandeza y su diseño siendo que las
naves eran de ancho diferente, y en la cual la nave central era la más
ancha. Al frente del templo se levantaría una gran torre, sobre
la entrada principal, de cuarenta pies por lado; Arciniega encontró
serias deficiencias en el proyecto, en lo que se llevaba ya construido
y en el tipo de cimentación por lo que propuso una serie de rectificaciones
y modificaciones, lo que provocó un fuerte conflicto con Toribio
de Alcaraz, seguido de un pleito largísimo entre don Vasco de
Quiroga y sus detractores quienes se escudaron en el díctame
de Arciniega, entre otras cosas, para impedir el avance de la catedral.
Así
las cosas, sobrevino la muerte de don Vasco, en 1565, sin que viera
concluida su extraordinaria obra catedralicia. La nave central fue la
única que se continuo hasta cubrirla para dedicarla como iglesia
catedral de San Salvador, titulo que había elegido don Vasco,
quedando como muestra de lo que muchos pensaron que sería la
octava maravilla del mundo.
La iglesia
fungió como catedral durante el gobierno de Don Antonio Ruiz
de Morales, segundo obispo de Michoacán, y parte del gobierno
de Fray Juan de Medina y Rincón, hasta 1580, cuando este obispo
trasladó la sede a Valladolid (hoy Morelia).
Al Realizarse
la mudanza la antigua catedral seguía funcionando como iglesia
parroquial, con el mismo título de San Salvador.
Por las
características arquitectónicas y un proyecto inconcluso
motivo y que producto de los temblores que
constantemente se sienten en este sitio, el edificio manifieste una
serie de fuertes deterioros desde el siglo XVII hasta el siglo XIX en
el cual finalmente se concluyen las reparaciones con la colocación
de la estructura de madera que en el momento actual presenta, es así
que en el transcurso del siglo XVII los temblores maltrataron sobremanera
el edificio; en 1682 el cimborio esta afianzado con sogas por estar
quebrado todo y a punto de caerse al suelo el techo, se le hicieron
entonces algunos reparos con la ayuda de los cuatro barrios a la parroquia,
como eran los de san salvador, Tzurumútaro, Tupátaro y
Cuanajo, según en una carta de García de Legaspi de fecha
9 de febrero de 1704, al obispo, le informaba que apenas en ese año
el hermano Lerin, pretendía levantar de cal y canto la testera
que amenazaba ruina de la sobredicha iglesia portada principal que es
de adobe y otras paredes
Para 1750
el obispo don Martín de Elizacoechea, autorizo la reconstrucción
de una torre nueva, junto a la iglesia, debido al mal estado en que
se encontraba el campanil, además de que estaba separado de la
iglesia. Para ello mando la cooperación de las cinco cofradías
contenidas en la parroquia, según sus posibilidades.